¿Miedo a la desescalada? Consejos para salir del confinamiento

Si pisar la calle te asusta, no te agobies, puede que tengas el síndrome de la cabaña: miedo a salir al exterior durante la desescalada

Miedo desescalada

Síndrome de la cabaña

Cincuenta días con sus cincuenta noches. Encerrados en casa, saliendo únicamente para lo indispensable. Así hemos estado en España en las últimas semanas, en una situación sin precedentes que claramente marcará un antes y un después en las conciencias de quienes lo vivimos. Primero se presentaron los agobios iniciales por tener que quedarnos en confinamiento, ahora se está produciendo otro fenómeno: el miedo a la desescalada.

Miedo a salir de casa, miedo a que nos contagien, miedo a ver qué nos encontraremos, miedo a la incertidumbre. Durante casi dos meses nos han dicho que ahí fuera hay un “bicho” muy dañino, nos han estado concienciando de que el peligro no era enfermar, sino morir. Nos han dicho que hay que mantener distancia, y ahora vemos imágenes de parques y jardines abarrotadas de gente haciendo deporte y nos atemoriza que nos contagien. Ante esta situación, muchas personas, sobre todo las que viven más aisladas, se han pertrechado en la seguridad de sus hogares. 

A quién afecta el síndrome de la cabaña

Se ha desarrollado así lo que se conoce como el “síndrome de la cabaña”, es decir, cuando una persona evita el exterior después de un largo período de aislamiento. Se asocia el encierro al hecho de estar bien y que no nos haya pasado nada. Se traduce, en definitiva, en una autoprotección excesiva y el rechazo a salir. De alguna manera, se parece al síndrome de Estocolmo que sufren las personas que han sido secuestradas. Cuando son liberadas experimentan sensaciones de angustia.  

Ansiedad, pánico, sudores, taquicardia, nervios o miedo anticipativo son algunos de los síntomas que pueden presentarse a la hora de salir tras el largo periodo de confinamiento que hemos sufrido. Los psicólogos señalan que cualquier persona puede sufrir este síndrome, pero es más probable en aquellos que han vivido el confinamiento en soledad. Se calcula que de los casi cinco millones de personas que viven solas, un tercio son mujeres mayores de 65 años, según el INE.  

A los niños también les ha ocurrido algo parecido. Después de tantos días hablándoles del “bicho”, muchos no querían pisar la calle después. En el caso de los adolescentes lo que ha ocurrido es que muchos se han adaptado a esta nueva normalidad y comodidad de los hogares y ahora les da “pereza”, aunque cada vez van viéndose más por las calles en los horarios permitidos. 

Para no caer en este síndrome o sobrellevarlo mejor, en Empatizo te traemos unos consejos que quizá os puedan ayudar. Y no lo olvides, pedir ayuda es de valientes. Si la situación te abruma o piensas que puedas estar experimentando estas dificultades, no dudes en ponerte en contacto con especialistas. 

Aquí os dejamos los consejos que os pueden servir:

 

  • Ir poco a poco: No hay que forzar una salida solo porque esté permitida. Cada uno tiene sus tiempos. Cada uno desescala como puede. Lo importante es entender el riesgo real y saber cómo protegerse. Es importante que entienda que no tiene por qué pasarle nada malo si sale con las medidas de protección recomendadas. 

 

  • Salidas cortas: Una vez se nos ha permitido salir, y si este nuevo panorama te agobia, piensa en romper el hielo primero. Como en todo en la vida, los primeros momentos de algo nuevo son complicados. Aquí ha ocurrido lo mismo, nos hemos deshabituado a salir y ahora hay que reacostumbrarse. Para ello, podemos probar haciendo pequeñas incursiones. Salidas de 15 minutos, salir a comprar algo y volver, dar una vuelta a la manzana y volver, y así poco a poco, ir aumentando el radio y el tiempo. Cada vez irás sintiéndote más segura y el cerebro irá rechazando lo que temía. 

 

  • Fuerza de voluntad: Sabemos que no siempre es fácil, pero a veces hay que sacar fuerzas y voluntad de donde parece que no hay. Es como volver a la rutina un lunes o después de unas vacaciones. Los primeros días son una tortura, se genera mucho estrés, pero después el cuerpo se vuelve a acostumbrar. 

 

No podemos estar siempre confinados (esperemos). Hay que recuperar las calles, desde la serenidad, con calma, sin prisa, con seguridad, sin riesgos innecesarios. Estamos saliendo de una pandemia, date un respiro, poco a poco lo conseguiremos. Según la psicología, lo normal es que en una semana las personas se hayan adaptado ya a las nuevas rutinas. No te agobies si no es tu caso. Es tiempo de distancia física, pero no social. Echa mano de tus seres queridos. Y recuerda que siempre hay alguien dispuesto a escucharte.  

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