Luchar contra el estigma de la infertilidad

Junio es el mes de la fertilidad

La infertilidad sigue siendo un estigma

Cerca de 800.000 parejas se enfrentan en España a la infertilidad y a su estigma

La infertilidad es sin duda una de las situaciones más estresantes a las que se puede someter una persona o una pareja. Para muchas mujeres, traer un hijo o hija a este mundo forma parte de su proyecto de vida. Una ilusión que se desmorona cuando tras varios intentos ven que no se pueden quedar embarazadas. Aprovechando que junio es el mes internacional para luchar contra esta enfermedad reconocida incluso por la Organización Mundial de la Salud, en Empatizo queremos hablarte de cómo afrontar la infertilidad. 

En primer lugar, nos gustaría destacar que la especie humana no tiene un alto grado de poder reproductivo. De hecho, se habla de un 25% de posibilidad de embarazo en la relación sexual mantenida en el momento de ovulación de una mujer. Así que no te agobies si no te has quedado embarazada tras unas cuantas relaciones sexuales sin protección. Se habla de infertilidad cuando se da la situación de estar más de un año con sexo sin haber conseguido un embarazo. 

Actualmente, alrededor de 800.000 parejas españolas sufren problemas de infertilidad, lo que produce sentimientos de culpabilización, ansiedad, depresión, rabia, desesperanza, pérdida de control o soledad. Una combinación nada agradable. En la mayoría de ocasiones, la carga emocional de esta enfermedad recae sobre la mujer, pero no olvides que  los problemas de fertilidad pueden darse tanto en hombres como en mujeres y pueden ser debidos a muchas causas. En las mujeres, la presión y el sentimiento de culpa es aún mayor que en los hombres. Entre las causas de infertilidad femenina puede estar la falta de ovulación o mala calidad de los óvulos, la endometriosis, fibromas uterinos o trompas de falopio bloqueadas. Entre las masculinas encontramos un bajo recuento de espermatozoides o baja movilidad de los mismos, problemas hormonales o problemas de eyaculación. 

Plantar cara al estigma

Al tratarse de un tema tan físico y tan íntimo, muchas son las parejas que deciden dejar en el seno de su hogar los problemas que tienen para concebir. El tabú y el estigma social aún pesan demasiado, a pesar de los avances científicos y de que la medicina reproductiva está más extendida. Sufrimiento emocional, dificultades económicas, laborales,… la infertilidad deja un rastro de malestar que a veces cuesta digerir. 

El estado emocional de los futuribles padres afecta, y mucho. Muchas de estas parejas optan por métodos de reproducción asistida como solución a sus problemas, pero no se trata simplemente de consagrarse al laboratorio y esperar resultados, hay que mantener una “higiene” mental, un estado emocional óptimo para que el proceso sea exitoso y termine en embarazo. Entre otros aspectos, las parejas tienden a obsesionarse con el control de la ovulación, los tiempos, los días fértiles e incluso las horas. Todo esto genera una ansiedad extra que es contraproducente. 

El estado emocional de la persona que se somete a un tratamiento de reproducción asistida es de vital importancia en el curso y resultado de los mismos. Mujeres con altos niveles de ansiedad ovulan un 20% menos, sus óvulos fecundaron un 30% menos y fueron un 20% más proclives al aborto, según datos del Instituto Americano de Fertilidad. 

Libertad para decidir

Antes de someterse a un tratamiento de reproducción asistida los miembros de la pareja deben sentirse en total libertad para elegir comenzar ese viaje, que puede durar años en algunas ocasiones. Esta toma de decisiones es una parte fundamental en las personas que experimentan problemas de fertilidad.

Normalmente se dan los siguientes casos:

  • El miembro de la pareja con el problema de fertilidad puede encontrarse más presionado en el momento de expresar sus deseos. Es importante sentirse libre para tomar esta decisión.
  • Los hombres sienten a veces preocupación al elegir una modalidad de tratamiento que requiera técnicas invasivas en sus parejas, como puede ser la cirugía o los pinchazos diarios.
  • Algunas parejas pueden encontrar que tienen “diferentes reglas de juego” respecto al tiempo, el esfuerzo y la economía que piensan dedicarle al tratamiento de reproducción asistida.
  • La decisión sobre cuándo decir “basta” puede ser una de las cosas más difíciles de discutir.

 

La comunicación y la empatía es clave para que la pareja salga adelante en un proceso duro y exigente como es el de enfrentarse a un tratamiento de este tipo, un proceso que puede cambiar sus vidas para siempre. Por eso, recordad que el amor y el bienestar emocional son claves para el nacimiento de una nueva vida.

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