ERTE por coronavirus: cómo afrontar la noticia de quedarse sin trabajo

ERTE coronavirus

Cómo afrontar un despido temporal con un ERTE por coronavirus.

 

Burger King, Ford, Seat, Ikea, El Corte Inglés, Inditex, Iberia, Vueling, Ryanair, Decathlon, … La lista de grandes compañías que se han acogido a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) no tiene fin. Se cuentan por centenares de miles las personas que, debido al coronavirus, se han quedado sin su puesto de trabajo  de la noche a la mañana. Este virus ha cambiado la vida no ya de un país, sino de todo el planeta. La ha sacudido, la ha puesto del revés y la ha encerrado en casa. Y eso no resulta fácil de digerir. Por eso, os queremos ayudar a saber cómo afrontar la noticia de quedarse sin trabajo. 

 

Así que hoy queremos dedicar este post a esas personas. A las trabajadoras y trabajadores que, de manera directa o indirecta, han perdido (de momento, ¡esto pasará!) su fuente principal de ingresos por esta crisis en la que nos hemos visto sumergidos. Porque el chorreo de despidos temporales avanza galopante al tiempo que lo hacen las cifras de contagiados. Los proyectos que no llegan, los que estaban a punto de ser firmados, los que estaban a punto de acabar. Con todo, también hay ejemplos de buenas prácticas o iniciativas. En instituciones como la Universitat de València se mantienen todos los contratos de servicios, como los de limpieza o seguridad, durante el tiempo que dure la crisis. Otros países como Italia, por ejemplo, han prohibido los despidos. 

Aunque las multinacionales se han convertido en trituradoras de empleo, también el mediano y pequeño comercio lo están notando. ¿Podré pagar las facturas? ¿Podré llenar la nevera? ¿Podré pagar esas letras pendientes que tengo del coche? (aqui te explican cómo calcular tu prestación si has sufrido un ERTE). A la preocupación generada por el propio virus, que podría afectarte a ti o alguien querido, se añade la económica. Ansiedad, molestias estomacales, insomnio, contracturas musculares… todos ellos son consecuencias emocionales del hecho de quedarse sin trabajo. 

 

Un despido tiene un impacto en la mente más silencioso del que nos pensamos. Estigma, incertidumbre financiera, afectación de la autoestima. Cuando encima la profesión es vocacional, se une una crisis existencial. Sabemos que no es culpa nuestra, que estamos en casa sin trabajo por el virus, pero aun así, no dejas de preguntarte: ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo sí que soy prescindible en estos momentos? 

Seis pasos que te ayudarán

Cuando una persona está en paro durante mucho tiempo el estrés crónico puede convertirse en apatía, desmotivación y depresión. La alerta sanitaria no tiene de momento fecha final. Así que paciencia. Pero recuerda, es temporal. En muchos lugares Porque si no, los niveles de cortisol, conocido popularmente como la hormona del estrés, pueden ejercer efectos tóxicos sobre los tejidos del sistema nerviosos cuando la situación de estrés se prolonga en el tiempo. Pero no os preocupéis, son reversibles. 

 

Aquí os dejamos unos consejos para afrontar mejor la situación de desempleo

 

  • Tres pensamientos positivos: 

    • Antes de acostarte, piensa en al menos tres cosas buenas que te hayan pasado durante el día. Sabemos que estamos encerrados y que hay poca acción en nuestras vidas, pero seguro que encuentras algo. Pueden ser cosas pequeñas o que parezcan nímias,  como haber sido valiente de enviar ese correo electrónico a esa empresa a la que no te atrevías, por ejemplo. 

  • Mantener una rutina diaria:

    • Levantarse a una misma hora, mantener el horario de comidas, una hora para hacer deporte o leer, otras para limpiar o bajar a comprar… Las rutinas se convierten en la herramienta indispensable estos días. 
  • Hacer actividades de ocio:

    • Estamos enclaustrados, sí, pero no nos faltan herramientas para el entretenimiento. No hay excusas. Tanto en grandes urbes como en zonas aisladas. Si tienes un móvil, internet, o simplemente papel y boli, tienes entretenimiento. Libros, series, películas, o cotillear con los vecinos. El caso es abrir la espita y ventilar las emociones. En Empatizo podemos ayudarte. 
  • Apoyarse en la familia:

    • Entre todos, se consigue siempre los recursos suficientes para salir adelante. La familia está -en la mayoría de los casos- para ayudarse. 

  • Afrontar la situación en pareja:

    • Es importante hablar de redistribución de gastos cuando la situación económica de alguno de los dos cambia. No te preocupes por mostrar tu vulnerabilidad. La comunicación es clave, afrontar un despido juntos también. Si no, podría terminar en una relación enquistada o distanciada emocionalmente. 

Todo tiene su lado positivo

Y, como siempre, todo tiene su lado positivo. Hay que saber buscarlo y encontrarlo. No queremos saturaros con mensajes motivacionales que a veces provocan más estrés que otra cosa, pero sí queremos haceros ver que esta situación puede traer cosas buenas. El mundo entero se ha puesto en «standby». No estás solo, hay millones de personas en tu misma situación. Eso une. El ser humano es social por alguna razón, porque la colaboración nos hace mejores, porque nos hace más felices. La colaboración y no la competición es lo que libera la hormona de la felicidad. 

 

Aprovechemos este parón. Disfrutemos de este momento en el que el mundo entero ha bajado revoluciones. Es otra manera de darse un respiro. No te satures con quinientas actividades cada día si no te apetece, pero hazlo si es lo que te pide el cuerpo. Estudia, lee, duerme, relájate, pégate atracones de lectura o series, esas que nunca puedes atender porque no tienes tiempo suficiente. 

 

Quizá también sea el momento ideal para darle ese giro profesional a tu carrera. En Empatizo también podemos ayudarte en eso con nuestras sesiones de coaching. Ahora tienes tiempo para rehacerte el currículum, pensar dónde los quieres enviar, complementar tu formación, especializarte en algo. 

 

Lo dicho, aprovecha el respiro. Quién sabe cuándo volverás a tener tanto tiempo disponible. Como dice Pepe Mújica, político y pensador, el tiempo es lo más preciado que tenemos. No compramos los productos con dinero, sino con el tiempo de tu vida que gastas en conseguirlo. “¿Quién te dijo que puedes sustituir la falta de tiempo con regalos o con cosas materiales? Lo más trascendente de la vida son los afectos y los afectos no lo dan las cosas, lo dan los cosos».  

  

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