Un corazón que late

Si algo tenemos en común todos los seres humanos es un corazón que late.

Hay situaciones en las que nos sentimos vulnerables.

Y que alguien te escuche en esos momentos, sin juzgarte por lo que sientes y por lo que te está ocurriendo, es muy reconfortante.

Las personas somos sensibles a los contrastes de la vida

“La vida está llena de contrastes. Bienvenidas y despedidas. Éxitos y decepciones. Amor y desamor. Y en ese discontinuo agridulce, hay una gama increíble de matices y de combinaciones perfectas”.

Con estas palabras acariciaba mi corazón una amiga, apoyándome en mi duelo.

Y es que tengo la suerte de contar a mi alrededor con personas que saben que están interactuando con personas, con seres sensibles. Porque las personas tenemos emociones además de una mente con más o menos sentido común.

¿Sabes que las emociones nos pueden hacer sentir vulnerables?

En la vida hay situaciones en las que nos sentimos vulnerables. Y a veces las mismas emociones nos hacen sentirnos más vulnerables.

Poder contar en estos momentos con alguien que te escuche sin juzgarte por lo que te está ocurriendo, es muy reconfortante.

Isa-corazon

Isabel ha sido una de esas personas en mi vida.

El gran corazón de Isabel

Su voz pausada y sus abrazos fraternales tamaño 2×2 te traían de un plumazo al instante presente. 

A ella le gustaba definirse como una hada del este. 

Ya lo creo que lo era, una hada de su amado mar mediterráneo. Estoy segura que a las hadas con un amor tan grande les resulta difícil encajar en cuerpos pequeños.

Además de regalarnos a muchos, la imagen idílica de muchos de los amaneceres que se veían desde la ventana de su habitación, siempre empezaba las conversaciones con un sereno y amoroso “Hola corazón”.

Isa-amanecer

Tenía en cuenta que al otro lado había una persona como ella, y hablaba de corazón a corazón. Porque si algo tenemos en común todos los seres humanos, es un corazón que late.

Todavía tengo sus palabras escritas en mi correspondencia electrónica e instantánea con ella. Estaba iniciando muchos proyectos, uno también conmigo.

Me contaba lo contenta que estaba de ver resultados en las personas que trataba: “Han mejorado muchísimo. De vivir con estrés, ansiedad y miedo a estar felices y tener paz en sus vidas. Lo que me gustaría es que fueran muchas más personas a las que pudiera ayudar…”.

Mi agradecimiento sentido al amor

En este proyecto, Isabel quería empezar dando las gracias a la madre de una amiga, quién la llamó varias veces por teléfono, la escuchó, y la alivió con unas palabras cálidas que le ayudaron en su depresión postparto.

Sirvan estas palabras suyas de homenaje a esa mujer, gracias por escuchar con el corazón.

Y gracias, Isabel, por mostrarme la escucha desde el amor.

Gracias corazón. 

Con ese espíritu de aliviar, con ese latido, iniciamos este proyecto.

¿Hablamos?

Inma Colorado Lluch

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