La soledad en verano

El verano es, para muchos, la mejor época del año. Suele ser sinónimo de vacaciones, playa, piscina, desconexión, viajes, relax, cenas a la fresca, lectura… ¿Quién no quiere todo eso? Tal vez la pregunta no se deba conjugar con el verbo querer, si no con poder. Porque hay muchas personas, de todas las edades, a las que todas esas idílicas escenas veraniegas de anuncios de cerveza les quedan muy lejanas. La soledad en verano es su realidad. 

 

En concreto, cerca de un 3% de la población española sufre un trastorno afectivo estacional. Es decir, se ponen tristes dependiendo de la estación del año que sea. Sí, incluido el verano. La soledad es el principal enemigo durante esos meses en los que el día alarga y la rutina parece deshilacharse.

 

Precisamente esto, la falta o cambio de rutina, es uno de los factores que causa esta alteración del estado emocional. En vacaciones se difuminan los horarios, hay muchos huecos que rellenar. De repente, tienes tiempo libre, y al principio puede ser estresante o abrumador intentar ocupar esas horas que antes dedicabas tu trabajo. Se trata, en definitiva, de una sensación de vacío que, si no se domina, se puede apoderar de tu estado mental.

 

El parón laboral implica, paradójicamente, menos vida social. Durante todo el año nos quejamos de que nuestras obligaciones no nos permiten quedar más con nuestros amigos, pero, llegan las vacaciones, y por algún inexplicable motivo, tampoco ocurre. Muchas personas sienten que el verano no es su etapa más social. Quizá ese amigo con el que has estado relacionándote todo el año se ha ido a su pueblo a veranear, o esa otra persona está de viaje. Los compañeros con los que comes, o te tomas una cerveza después de trabajar, ya no están.

Haz planes, organiza tu verano, disfruta de tu soledad

Y es que, los centros educativos y de trabajo son, aunque muchas veces los aborrezcamos, centros de socialización. Lugares donde producimos, trabajamos, estudiamos, actividades de las que nos gusta quejarnos muchas veces. Pero cuando esto desaparece por el parón veraniego, es cuando llega la soledad. Para muchas personas, de todas las edades, el verano es sinónimo de quedarse atrapadas en casa, sin rutinas, sin vida social

 

La dependencia al trabajo es uno de los factores que más se están desarrollando en los tiempos que corren. Tras los años de dura crisis, hay quien se ha volcado completamente en el trabajo y cuando este desaparece (puede ser por el verano o por un despido), la cosa comienza a complicarse. La soledad en verano también puede alcanzar a los estudiantes. Aunque durante todo el año se estén quejando de los deberes y las rutinas, el verano a veces no se presenta mejor. No todos tienen plan para cubrir esos dos meses estivales. Desaparecen sus amigos, sus extraescolares, las personas con las que se relacionan cada día, mientras quizá sus padres siguen en el trabajo y ellos solos en casa

 

Vivimos en una sociedad hiperconectada en la que cada vez cuesta más conectar con los que tenemos más cerca. No hay que temer a la soledad, y tampoco dejarse llevar por la tristeza.
Haz planes, apúntate a ese curso que querías hacer y no has podido hasta ahora porque no tenías tiempo,
sal a disfrutar de tu soledad en una terraza,
busca a alguien con quien charlar un rato

 

Vivimos en un mundo de más de 7.000 millones de personas. Siempre habrá un oído que te escuche.


M. Vidal

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