Propósitos de año nuevo: cuidarse el alma

 

Perder peso, dejar de fumar, apuntarse al gimnasio… No fallan. Cada año, cada 1 de enero, estrenamos agenda y propósitos nuevos. Algunos se cumplen, otros se arrastran hasta que el calendario vuelve a cambiar de última cifra (aunque este año han sido las dos últimas). También hay cada año una avalancha de artículos sobre cómo cumplir con estos objetivos que nos marcamos. Os prometemos que este no será uno de esos. 

No, porque hemos venido a hablarte de otro tipo de propósitos. Esos que tienen que ver con el cuidado propio, el cuidado del alma. Y eso empieza, por ejemplo, por no machacarse si no se han cumplido los propósitos del año anterior. ¿Qué tal si empezamos el año cuidándonos un poquito más pensando en lo que nos hace bien en el ahora, sin agobios? 

No solo se trata de hacer ejercicio o comer mejor. Eso, sin duda, es primordial. Estar satisfecha con tu cuerpo, que esté sano y activo, te ayudará a estar más a gusto contigo misma. Pero sin tormentos ni presiones. Hay que calmar el desasosiego, atender a nuestras necesidades emocionales. Y sabes que en Empatizo podemos ayudarte. Te acompañamos y te comprendemos para que descargues todo ese peso que te oprime. 

Uno de los métodos más efectivos para aliviar esa presión es, precisamente, fijarse objetivos realizables. Se trata de ir dibujando poco a poco metas alcanzables, realistas. No vale escribir en una lista “perder peso”. Tal vez sería más funcional marcarse una pauta a través de la cual, gradualmente, se vayan perdiendo de manera sana esos gramos de los que nos queremos librar. 

También ayuda mucho que, de cada objetivo, es decir, del “qué”, detallemos el “cómo”. Qué herramientas necesitaremos para lograrlo. Si queremos dejar de fumar, tal vez necesitemos la ayuda de una persona experta, la visita a un terapeuta, la compra de parches, etc. Si lo que queremos es perder peso, quizá el primer paso sea la visita a un nutricionista, o informarse en webs especializadas sobre la pérdida de peso saludable. 

Cuanto más concretos y claros estén los objetivos, más fácil será la búsqueda de las herramientas que nos llevarán hasta ellos. Cuando veamos que no llegamos, hay que recalcular. El desasosiego y la ansiedad no son buenos compañeros de viaje. Es desde la calma y la paz cuando se consiguen los logros que nos hemos marcado.  

 

Conseguir la calma

 

Y, ¿cómo se consigue esa calma? Hay momentos en la vida en que todo parece venirse encima. Muchas de las personas que lean esto podrán decir: “claro, si eso es muy bonito, pero con todas las cargas que tengo no puedo conseguir esa paz”. Así es. A veces las responsabilidades como llevar una casa, ser esa madre perfecta, o esa hija perfecta, tener a personas a tu cargo, la precariedad laboral, y un largo etcétera juegan en nuestra contra. De ahí la importancia de dedicarse tiempo a una misma, a sus propios objetivos, aunque sean cinco minutos al día. Unos pocos momentos en los que te escuches a ti misma y pienses… ¿lo estoy consiguiendo? ¿Estoy yendo hacia donde quiero? 

Los principios de año crean mucha ansiedad y estrés en mucha gente. Hay mucha presión. Es como que nos dan una nueva oportunidad para mejorar o empezar de cero  y sentimos la necesidad de no desperdiciarla. Sin embargo, eso no será posible si empezamos a andar desde un suelo embarrado por las presiones que nosotras mismas (y también la sociedad) nos ponemos. Aunque no olvides que, a veces, es necesario llevar las botas sucias, señal de que hemos bajado al barro a intentarlo. 

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