El calor: el enemigo de las personas mayores en verano

En España viven solas dos millones de personas mayores de 65 años. De ellas, el 75 % son mujeres. ¿Qué pasa con estas personas cuando llega el calor? Cada año se suceden las noticias sobre golpes de calor en personas mayores, pero es que cada año continúan ocurriendo, a pesar de las recomendaciones y las alertas que se lanzan incesantemente.

Cuando llega la estación estival, las personas de más avanzada edad se convierten en grupo de riesgo. Hay que estar muy pendientes de nuestros mayores para evitar situaciones de deshidratación, desorientación, golpes de calor y, en los peores casos, fallecimientos. Los que viven solos son los que se llevan la peor parte. ¿Quién está pendiente de que beban las cantidades adecuadas de agua? ¿Quién controla la temperatura de la casa? ¿Quién controla si sudan o si orinan con frecuencia?

Lo ideal sería, sin duda, que tuvieran unos cuidados constantes. Estar pendientes de ellas y ellos, preocuparse de que siguen las pautas que dictan los especialistas para hacer frente al calor. Pero sabemos que no siempre es posible que estén acompañados. En Empatizo sabemos de esto. Por ello, además de nuestro servicio de acompañamiento, os queremos dejar aquí unos consejos para asegurarse de que nuestros mayores reciben la atención que se merecen.

En primer lugar, hay que garantizar que beban mucha agua. Mucha es mucha. Dos vasos nada más despertarse, uno antes de dormir, y al menos otros ocho durante el resto del día. En las personas mayores que están solas es más complicado controlar que siguen esta rutina. Con el avance de la edad, mayor es la tendencia a no notar o expresar la necesidad de beber agua.

Asimismo, también hay que controlar la sudoración. Para ello es preciso tocarles, vigilar qué temperatura corporal tienen o si sudan mucho o poco y asegurarse así de que reponen los suficientes líquidos. Controlar constantemente el grado de hidratación es vital. La piel apagada o escamosa, debilidad, confusión, sequedad en la boca y ojos hundidos pueden ser signos de deshidratación, por ejemplo, así como la falta de ganas de orinar. Incluso el color y olor de la misma pueden dar señales de alerta sobre su estado físico.

Para combatir el calor también es muy importante una buena alimentación. Huir de comidas demasiado calientes o procesadas y susituirlas por ingestas ligeras con y muchas frutas y verduras. Y por supuesto, limitar la exposición al sol. Quedarse en casa, entre unos 18 y 24 grados, sería lo ideal, al menos durante las horas centrales del día cuando el sol pega más fuerte. Eso sí, no hay que olvidarse de socializar y combatir la soledad. Que el calor, ese enemigo de las personas mayores, no les gane esa batalla.

 

M. Vidal
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